Curtido (4)


Cuarto curtido, mis bróderes/sísteres.

Empezaremos con Heli (2013), una película que nace de la cultura caudilla de la droga en alguna periferia sin ley del barrio de arriba. Ganó la Palma de Oro en 2013. Nos han gustado esos fieros paisajes descampados en donde van a dar los muertos y los torturados. Una película de Amat Escalante; bien podría haber sido ser hecha por Julio Hernández. Lindo lo que hizo con los actores. Cine fuerte y de autor, que te va acorralando, te va poniendo la soga al cuello. Hizo sentir incómodos a los mexicanos jaraneros que no quieren leer el horror de su país. Que es el nuestro: el horror es una orilla que México y Guatemala compartimos alegremente.

Horror me dio que muriera Philip Seymour Hoffman, a quien acabo de ver en la segunda entrega de Hunger Games (En llamas, de 2013), un papel menor para un actor que nos dio innumerables papeles fácticamente trascendentales. Philip Seymour Hoffman fue como un Diógenes de la actuación, y se lo llevó una jeringa, qué huevos.   

También he visto Al encuentro de Mr. Banks (2013), la historia de una colaboración difícil pero al final jugosa entre Walt Disney (Tom Hanks) y P. L. Travers (Emma Thompson), la autora de Mary Poppins. Ya saben que Disney llevó este personaje de ficción a la pantalla, con éxito demoledor. Supongo que debería recomendar este filme, pero no lo voy a hacer, porque Disney es persona que nunca ha sido totalmente de mi agrado, y ya algo se ha dicho de sus rasgos antisemitas, racistas y patrioteramente lesivos. Sobre todo me cae mal por la manera en que su visión asesinó un montón de historias y mitos significativos de la humanidad, pensemos en Alicia en el País de las Maravillas. Saving Mr. Banks no brilló en el listado de los Oscares.

Sí lo hizo la road movie Nebraska (nominación a Bruce Dern, padre de Julia). Es bueno ver una película de tonalidad indie recibir atención cinematográfica del más alto nivel. Dos películas oscarizadas –nominada a los Oscares, quiero decir–tratan el tema de la familia y la senectud: Nebraska (2013) y Osange County (2013). Nebraska es menos oscura (es más bien comédica) pero no deja de conferirnos esquinas incómodas y sarmentosas, y una trama de gran humanidad.

Mucho menos relevante es la ficción de humor Último viaje a Las Vegas, sobre cuatro hombres en la tercera edad. A pesar del gran cast (Michael Douglas, Robert De Niro, Morgan Freeman y Kevin Kline) el resultado termina siendo mediocre. 

Ahora que lo pienso hay otra película oscarizada que también tiene que ver con la familia y la senectud: Philomena (2013), de Stephen Frears, con Steve Coogan y Judi Dench. Un relato que además de increíble es real, y nos revela la satrapía de la Iglesia en un asunto de secuestro y adopciones, en Irlanda. Eso de las adopciones ilegales ha sido siempre un negocio fenomenal. Pensemos un segundo en el recientemente finado Juan Gelman, y la historia terrorífica de su nieta, cortesía del Plan Cóndor. Incluso las adopciones que son legales presentan toda clase de problemas y zonas y karmas ambiguos, bien lo sabemos los guatemaltecos. Por cierto que quisiera agregar aquí otra pieza cinematográfica vinculada al tema, y es La ladrona de libros (2013). Un relato sensible en la catastrófica Alemania nazi. Bella, bella historia. Y cómo sufrí viéndola.

Un filme que me encantó, de veras me encantó, y que quedó prácticamente afuera de los Oscares, es Inside Llewyn Davis, de 2013 (en español: Balada de un hombre común, con el actor Oscar Isaac, que yo no llamaría guatemalteco). Me gustaría como ninguna cosa escribir alguna vez una historia como esta de los hermanos Coen, de quienes solo cabe esperar lo más fino y lo más brillante. Ellos han construido el gran fresco mural arquetípico de la historia americana. Merecen columna aparte, y ya me encargaré de realizarla más adelante. Qué diferencia hay entre Inside Llewyn Davis y otra película presenciada recientemente, llamada Twice Born (2012) (Volver a nacer), muy malograda por donde se mire la cosa. Por cierto que también tiene que ver con eso de la familia y las adopciones. Ni la participación de actores maduros como Penélope Cruz  y Emile Hirsh la redime.

En otro tema, les cuento que fui a conocer eso del 4D a Cinépolis. No tenía muchas ganas de pagar cien varas por ver una pinche película (en este caso 47 Ronin, de 2013). Pero luego me dije: “Hey, Maurice, se supone que sos un columnista de cine, es tu maldita responsabilidad”. Y en efecto soy un columnista de cine, y en efecto es mi maldita responsabilidad.

De entrada quiero nominar a Kai, el personaje de 47 Ronin (actuado por Keanu Reeves), como Magistrado del Tribunal Supremo Electoral. Porque él sí es hombre honorable. Porque él no tiene tacha.

De la película me limito a decir que me pareció lenta, y palidece de veras en comparación con, por ejemplo, El Príncipe de Persia (2010). El 4D resultó ser más o menos un fiasco, como esperado. Recuerdo cuando hace casi treinta años entré al Centro Pompidou en París a una sala en donde proyectaban una película con olores. Era un comienzo bastante prometedor para el entretenimiento sinestésico. Pero luego de vivir el 4D, me doy cuenta que la cosa nunca levantó vuelo, que la cosa está como en pañales. Quizá en otros treinta años. Pasados los primeros temblores, fogonazos y ventiscas, la experiencia se vuelve predecible, pero sobre todo irritante. Más bien rebaja y encrudece el resultado cinematográfico. Los efectos no son un buen sustituto para la imaginación, que es más veloz que los efectos. Por demás, el 4D actualmente solo es realmente aplicable a cierto género de cine, el de acción. A usted lector apacible y bucólico, le sugiero que si quiere experimentar cosas pesadas mejor pruebe la psilocibina; incluso le saldrá más barato. Termino diciendo respecto al 4D que yo quiero ir al cine, no a un parque de diversiones. Termino también diciendo que estamos a la espera del 4D porno.

Bueno, aquí se las dejo, bróderes/sísteres, solo recordándoles que el 2 de marzo es la ceremonia de los Oscares, que para mí sigue siendo una fiesta cívica del más alto nivel.

(Columna publicada el 28 de febrero de 2013.)

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