Estaba viendo Lovelace (2013),
una película sobre la pornoflor Linda Lovelace, protagonista de Garganta Profunda (1972). Estas chicas
del porno son carnada de la explotación, y Lovelace no fue la excepción. En
fin, estaba viendo Lovelace cuando me
enteré de la noticia de Peter O´Toole.
De inmediato entré en luto y lamentación.
Oh Dios mío, ¿por qué tu voluntad deformada nos ha quitado a Peter
O´Toole?
¿Por qué no pudiste, Altísimo, quitarnos mejor al director de Más profundo que el infierno (2011),
bodrio de guión malformado basado en esa onda de la exploración urbana? Es tan
mala esta película que hasta preferiría ir ver, ya les digo, películas–compota
mexicanas o argentinas tipo Nosotros los
nobles (2013) o Corazón de León
(2013).
¿Por qué, mi Dios, al intacto O´Toole, el de azul mirada, florecido
en Lawrence de Arabia (1962), que
saliera junto a Peter Sellers en ¿Qué
tal, Pussycat? (1965) –guión de Woody Allen–, y fungiera como el Quijote en
El hombre de la mancha (1972) o como Tiberius en Calígula (1980)? Ay, inconcluso,
ay, bebedor infinito, ay, sol de los teatros, ay, grandísimo O´Toole. Del
mencionado Woody Allen vimos Blue Jasmine
(2013): es el Woody Allen que me gusta, de filo oscuro. Nadie como Woody
Allen para explorar la psicología oscura de los ricos, que él conocerá muy
bien. Cate Blanchett es poderosa y procelosa en su actuación. Como poderosa y
procelosa en su actuación es Meryl Streep en August: Osage County (2013) (junto a una Julia Roberts que para
nada desmerece); un filme para todos aquellos que vienen de familias
disfuncionales, o sea todos.
Para quitarme el mal sabor de boca de la muerte del Gigante
Irlandés, me pongo a ver una película de Lars von Trier que no había visto, Melancolía (2011), un díptico cinematográfico de veras magnífico, con hallazgos
artísticos encandilantes. La primera parte del filme es un comentario social
avanzado; la segunda un extraña secuencia en los márgenes del apocalipsis. Es
lo que veo de Von Trier mientras aguardo que llegue mis manos su última cinta, Ninfomaníaca (2013).
Para quitarme el mal sabor de la boca de la muerte del Monarca
Shakespeareno, me pongo a ver la peli Azuloscurocasinegro
(2006), española, muy española, buen cine español. Me pongo a ver The Wolf of Wall Street (2013), la
última de Scorsese, y puesta en el listado de los Oscares. Me pongo a ver The Butler (2013), espléndida,
espléndida historia, con Forest Whitaker. Muy dura, aunque menos dura que esa
otra película de la dignidad negra de esta temporada: me refiero claro a 12 Years a Slave (2013). Ese filme nos sacude el corazón.
También presencio Fuera del
horno (2013). Solo la actuación de muchos actores de calado en un mismo
lugar puede quitarme el mal sabor de boca acaecido por la muerte de ese Monarca
del Drama llamado Peter O´Toole. En Fuera del horno aparecen Christian Bale,
Casey Affleck, Woody Harrelson, Zoe Saldana, el estimable Sam Shepard, el ya
mencionado Whitaker, y Willem Dafoe (a Defoe lo vimos recientemente en El cazador, de 2011, sin decepción). Christian
Bale también es uno de los protagonistas en American
Hustler, que reúne a un equipo de actores demasiado estimulante: Bradley
Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, el mismo Bale y Amy Adams… Amy Adams
está, actoralmente, en fuego: la vimos en Her
(2013) de Spike Jonze, junto al demasiado relevante Joaquin Phoenix, y junto a Sacarlett
Johansson haciendo la voz de un complejo sistema operativo. Soledad e
inteligencia artificial. Hal 9000, versión 2.0. Quedé extremadamente
satisfecho. En general quedé satisfecho con toda la camada de películas del
Oscar, por ejemplo Dallas Buyers Club
(2013), un biopic libre sobre Ron Woodroof, traficante de drogas para enfermos
de SIDA. Con un flameante y muy delgado Matthew McConaughey, un transexual
Jared Leto, y bueno, Jennifer Garner.
El mal sabor de boca regresó –hélas– con Elysium (2013). Elysium es
una buena idea mal aterrizada, como malterrizadas terminan varias naves
espaciales en Elysium. El mal sabor de boca se incrementó con
el final de La noche de las bestias (2013),
con Ethan Hawke (explorando esa psicopatía distópico–ballardiana propia de
suburbia, dejándonos ciertas imágenes perturbadoras interesantes, pero poco
más). Si vamos a ver una reciente de Ethan Hawke, que sea Antes del anochecer (2013), tercera entrega de las películas que ha
venido haciendo con la francesa Julie Delpy (nominada a los Globos de Oro este
año por tal trabajo). Este filme es más real y más fuerte que los otros, porque
ya no es la conversación enamorada entre dos amantes, sino la pura y cruda
conversación conyugal, con hijos de por medio. Luego paso a ver el remake de Carrie (2013), con Chloe Grace Moretz y la
apreciable Julianne Moore. Beh.
La verdad es no hay película que nos quite del todo este dolor: ay,
Padre Celestial, ¿por que a O´Toole, por qué a tu hijo pródigo, prodigioso y predilecto?
Procuro consolarme viendo Captain
Phillips (2013), con Tom Hanks, que ocurre en un mar de piratas. Me
consuelo viendo Kon Tiki (2012), una
película, como aquella, también del mar, y también inspirada en eventos reales.
Me consuelo viendo El Monje, con mi admirado
Vincent Cassel, una tragedia cristiana y griega al mismo tiempo. Me consuelo,
por fin, viendo la temporada de premios –People´s choice awards, Golden Globes,
y así.
Pero nada, en el fondo, me consuela: ¡ha muerto Peter O´Toole!
(Columna publicada el 31 de enero de 2013.)

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