Vuelta a Tierra

Mi intención original era escribir un tríptico que se llamase “Vuelta a Tierra”, reseñando tres películas que tuvieran todas que ver con el espacio y con el acto fundamental de regresar –desde el espacio, pues– a casa: a nuestra hermosa y sangrienta casa terráquea. Las tres películas contempladas eran Gravedad (2013), Después de la tierra (2013) y El Cosmonauta (2013).

El problema es que empecé con la reseña de Gravedad, y se me fue alargando, y ya no pude incluir las otras dos reseñas faltantes en la Contraluz correspondiente a la revista No. 28 de ContraPoder (la que salió el 8 de noviembre de 2013).

Fue en la edición No. 30 (que salió el 22 de noviembre de 2013) que publiqué la reseña de Después de la tierra. Me ocurrió nuevamente lo mismo: me quedé sin espacio para publicar la reseña de El Cosmonauta, así que la publico, finalmente, en este blog. Por cierto que El Cosmonauta se ha llevado el premio a mejor largometraje de ficción internacional en el reciente Ícaro 2013.


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Gravedad (2013)

1. La vi el 20 de Octubre, o un día después. Porque había arrasado en el box office, claro. Pero más: porque firmas de mucho criterio hablaban bien de ella, gente como Tarantino, Jodorowsky, o el gordo Moore (así llama Sabina a Michael Moore). Me refiero a Gravedad (2013), del mexicano Cuarón. 

Es un filme bastante personal que terminó siendo blockbuster muy recaudante, una suerte de blockbuster de autor. El éxito que ha tenido puso tranquilo  a la Warner (hacerla no fue necesariamente barata, 100 millones de dólares no es barato).

Quería yo ir a verla, la vi. Me encontré con una película relativamente corta (una hora y media aprox) que teniendo un guión relativamente sencillo –elegante, es la palabra– es una película tremendamente preñada. Sinfonía fílmica digital.
           

2. Cuente su historia, Alfonso Cuarón, le dijeron, y Alfonso Cuarón contó su historia, y lo hizo con mucha decencia –la misma decencia que aplicó en Y tu mamá también (2001), Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004, la más oscura de toda la serie si mal no recuerdo), y también en Hijos de los hombres (2006).


3. El cast: minimalista y eficientísimo. Sandra Bullock y George Clooney (originalmente iba a ser Robert Downey Jr.) hacen mancuerna. Clooney es menos importante en metraje que la Bullock, pero sus apariciones son fundamentales para el filme.


4. Sería idiota no ver Gravedad en cine. Es una película que –a diferencia de otras– sí hace sentido en 3D (Gravedad nos muestra que el 3D también aplica al cine personal). No es que fuera oportunísticamente adaptada a 3D en posproducción: se nota que eso del 3D fue desde el principio una intención fundacional del filme.  

Por demás, la película está repleta de detalles visuales intactos, y de un trabajo de cámara que emula el mundo fluido de la realidad sin peso. Auténtica danza fílmica. Es de apreciar las transiciones entre el plano objetivo y subjetivo (que traducen la ansiedad o estabilidad del personaje) y viceversa. Así como las transiciones –maestras– del sonido al silencio (y viceversa), reflejando igual maestría.

           
5. Es una historia entre realista y fantástica, entre fantástica y psicológica, entre científica y mentirosa, entre verosímil e inverosímil: está ubicada en esa frontera–limbo y es de allí de donde salen siempre los mejores relatos.

Puede decirse que hay muchos binomios temáticos en Gravedad. Está el binomio soledad–solidaridad. De un lado tenemos la soledad (o fetalidad) que vive la Dra. Ryan Stone (Bullock) pero, por el otro, ella está todo el tiempo siendo asistida por el universo exterior o interior (todo el tiempo el universo nos asiste, especialmente en las experiencias–límite).

Luego está el binomio angustia–esperanza. La situación tan existencial vivida en ese desierto sin aire que es el espacio. Pero el reverso de esa moneda es, claro, la esperanza, la lucha, la convicción íntima de volver a casa.

Otros binomios encontrados son: el binomio solidez–desintegración; el binomio sonido–silencio; el binomio dar–soltar; el binomio memoria–olvido; y claro el binomio vida–extinción. 

Hay mucha profundidad en todo esto. Es decir: Gravedad es una película de acción, a su modo, pero solo funciona por ese fondo o contexto suyo tan espiritual, y por espiritual quiero decir cercano a los grandes temas necesarios: el amor y la muerte.

El mensaje al final es de renacimiento. Las plataformas espaciales con como úteros sucesivos. Al final, la Bullock surge del agua, como nuestros pasados remotísimos, hacia la tierra. Esta película nos hace sobre todo apreciar eso: la tierra.

Entre la asfixia y el oxígeno, la película nos mantiene muy pegados a la butaca.





Después de la tierra (2013)

Después de la tierra (2013) es una película de ciencia ficción del dotado director, productor y escritor hindú M. Night Shyamalan. Está emplazada en el futuro, algún futuro, cuando los seres humanos ya no habitan la Tierra, que está en cuarentena, y es un sitio salvaje, bello y mutante, pues así es la Tierra sin humanos.

Como todo lo de Shyamalan, aquí hay una trama exterior. Razones de fuerza mayor hacen que el comandante Cypher Raige (Will Smith) y su hijo Kitai (Jaden Smith) vuelvan pues a la Tierra, enfrentando toda clase de obstáculos que incluyen animales ya distintos de los actuales y una criatura diseñada por extraterrestres llamada Ursa, que huele, literalmente, feromónicamente, el miedo.

Esta es la trama exterior, pero luego, como es usual en M. Night Shyamalan, hay una fábula moral, y un viaje arquetípico–iniciático, que permite al joven Kitai trascender su miedo, trastorno de ansiedad o lo que fuere. Ya antes había utilizado el citado director la figura emocional del miedo –y su prima hermana, la duda– en otras películas como La Aldea (2004) o Señales (2002).

Ya antes, también, habíamos visto a Will Smith y su hijo Jaden actuar conjuntamente en En busca de la felicidad (2006). Fue Will Smith quien buscara a Shyamalan para que le diera vida a este proyecto. De hecho, la historia es suya, y algunos leen preocupados en ella motivos de cientología, lo cual en el fondo debería darnos igual.

Como sea, Will y Jaden Smith sostienen aquí de modo bifronte toda la tensión actoral (un poco a la manera como Sandra Bullock y George Clooney lo hacen en Gravedad), representando, ya lo dijimos, a los personajes Cypher Raige y su hijo Kitai. Puede que otro personaje de la película sea la naturaleza misma. Y otro más la tecnología. Tecnología y naturaleza conversan en esta película.

Después de la tierra es una pieza hecha para las jóvenes audiencias. Se nota cómo el nacimiento y crecimiento de sus propias hijas impactó la obra de Shyamalan (se ve mucho en filmes suyos como  La dama en el agua, de 2006, y El último maestro del aire, de 2010, del cual nos quedamos esperando una secuela).

Después de la tierra no tiene la calidad de trama de El Sexto Sentido (1999), pero diremos que es una pieza elegante y lista de ciencia ficción.  Promueve una tensión narrativa  y rítmica tipo videojuego, que se concentra en lo mayor en una acción, un espacio y en un tiempo más o menos precisos y limitados, y en una aventura de tierra, agua, aire y fuego. 

La película es visualmente sofisticada, en ese sentido lograda, pero ya sabíamos que eso le salía bien a Shyamalan (como lo demostró en El último maestro del aire) y ya sabíamos que este director está equipado para lidiar con presupuestos de producción varones (el de la presente película alcanzó los 130 millones). Lo que nos faltó es el humor extraño que hay en otras películas suyas (como Señales, o El incidente de 2008).

En términos generales, todos los recientes títulos de Shyamalan han sido sistemáticamente troceados por la crítica, con eso que tiene la crítica de testaruda y exquisita. Y bueno, es cierto que todos tenemos películas de Shyamalan que no nos gustan  tanto (ponga aquí Vd. la suya) pero es que la crítica con Shyamalan ya la trae personal.



El Cosmonauta (2013)

El Cosmonauta (2013) es un filme español. Se ve como Tarkovsky sobrevive en ciertos epígonos contemporáneos (pensemos por ejemplo en Terrence Malick). El Cosmonauta también presenta un caso de lealtad directa o indirecta al gran T, da la impresión. Me gustó, por eso de que recrea una época y una épica, la carrera espacial, pero la rusa, lo cuál es menos común. Y me gustó por eso de cómo el espacio de lo objetivo se une con el espacio de lo subjetivo, y la muerte con la memoria, en un relato de amor y de ausencia. No se entiende, eso sí, porque estos rusos hablan como personajes de P. G. Wodehouse. Es un filme Creative Commons, y hecha a base de crowdfunding, con éxito descomunal. El director Nicolás Alcalá (nacido en 1987, haciéndonos así sentir a todos como unos ancianos sin iniciativa o talento) estuvo en el país (en el CCE) el pasado 25 de octubre en Guatemala, para hablarnos de su proyecto. Lamentablemente no estuve presente en la actividad, pero alguien me habló bien de ella.





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Ya reseñadas las películas de “Vuelta a la tierra”, cierro con esta pequeña reflexión: somos de la tierra, la tierra no es de nosotros. Adiós.


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