Curtido (19)

Ya va siendo hora de otro curtido, ¿no les parece? En cada curtido coalescen películas de distintas facturas y tópicos, y todo eso queda revuelto, hibridado en una misma columna.
           
Empecemos con una de espías, o más bien con dos. La primera es Mission: Impossible. Tom Cruise –ese mago que hace sus propios stunts, algunos muy intensos, como el del avión, ya entenderán cuando lo vean– nos da la quinta secuela llamada Rogue Nation (2015). Entretenida. Es otra vez el agente Ethan Hunt haciendo sus cositas.
           
Otro filme inspirado en una serie de espionaje de los años sesenta es por supuesto The Man from U.N.C.L.E. (2015). Prefiero esto de Guy Ritchie a sus filmes de Holmes. Inspirada por supuesto en la serie televisiva, nos lleva a aquellos hermosos años sesenta –de la mano de Napoleon Solo, CIA, y de Illya Kuryakin, KGB– y toda la estética queda muy lograda. Tendrán a un Ritchie de impecable gusto (por ejemplo musical) y haciendo todas esas cosas virtuosas y fílmicamente arrogantes que solo él sabe hacer, con actores no mancos. Mucho mejor que Spectre (2015) que tiene que ser uno de los peores flicks de James Bond que hemos visto, siendo el último.  
           
U.N.C.L.E parte por supuesto, surge de eso de la guerra fría. Lo cual me lleva a mi siguiente recomendación, me refiero a Child 44 (2014), con un sólido como siempre Tom Hardy (también Gary Oldman, Vincent Cassel). Es realmente un policiaco. Pero lo lindo es el contexto del mismo: la URSS de Stalin, en donde todo teóricamente es perfecto, salvo que es todo lo contrario. Te da el clima de la época, su ambiente gris de purga y amarilla represión.
           
Tom Hardy hace un buen papel. Si quieren ver otras películas con actuaciones meritorias puedo recomendar un par de cosas: Black Mass (2015), Johnny Depp. A mí me gusta ver a Depp en roles esperpénticos, cómo no, pero lo mismo en roles solemnes, como el presente, inspirado por demás en la historia real de Whitey Bulger, del hampa bostoniana.
           
En términos actorales mi recomendación completa va para The Dresser (2015), con Ian McKellen y Anthony Hopkins, entre otros actores de calibre. En un Londres sitiada por los alemanes, durante la Segunda, un reputado actor (Hopkins) pierde el equilibrio en una noche procelosa de camerinos y corredores. Es, pues, la relación del actor y su asistente (McKellen). La función es El rey Lear. El resultado, fantástico. ¿Hace falta decir que el filme se inspira en una obra de teatro?
           
Ya estamos en materiales más serios y acaso sea el momento de recomendar la última disponible de Wim Wender, Every Thing Will Be Fine (2015). Hay cromatismos, cosas que hace con la cámara, simbolismos que felizmente nunca terminan de clausurarse. Hay una historia, sí, pero lo que menos prescribe, lo que más hemos apreciado, son las subjetividades del filme, las “pequeñas sensaciones”, por hacernos de la expresión de Cézanne, las pausas preñadas. Aquí también las actuaciones están bien situadas. O sea: James Franco, Rachel McAdams, Charlotte Gainsbourg, a quien todos recordamos por descorcharle el pene a Willem Dafoe en el filme Anticristo (2009). ¡Adiós!


(Contraluz publicada el 18 de diciembre de 2015 en Contrapoder.)


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