Ya va siendo hora de otro curtido, ¿no les
parece? En cada curtido coalescen películas de distintas facturas y tópicos, y
todo eso queda revuelto, hibridado en una misma columna.
Empecemos con una de espías, o más bien con
dos. La primera es Mission: Impossible.
Tom Cruise –ese mago que hace sus propios stunts, algunos muy intensos, como el
del avión, ya entenderán cuando lo vean– nos da la quinta secuela llamada Rogue Nation (2015). Entretenida. Es
otra vez el agente Ethan Hunt haciendo sus cositas.
Otro filme inspirado en una serie de espionaje
de los años sesenta es por supuesto The
Man from U.N.C.L.E. (2015). Prefiero esto de Guy Ritchie a sus filmes de
Holmes. Inspirada por supuesto en la serie televisiva, nos lleva a aquellos
hermosos años sesenta –de la mano de Napoleon Solo, CIA, y de Illya Kuryakin,
KGB– y toda la estética queda muy lograda. Tendrán a un Ritchie de impecable
gusto (por ejemplo musical) y haciendo todas esas cosas virtuosas y
fílmicamente arrogantes que solo él sabe hacer, con actores no mancos. Mucho
mejor que Spectre (2015) que tiene
que ser uno de los peores flicks de James Bond que hemos visto, siendo el último.
U.N.C.L.E parte por supuesto, surge de eso de
la guerra fría. Lo cual me lleva a mi siguiente recomendación, me refiero a Child 44 (2014), con un sólido como
siempre Tom Hardy (también Gary Oldman, Vincent Cassel). Es realmente un
policiaco. Pero lo lindo es el contexto del mismo: la URSS de Stalin, en donde
todo teóricamente es perfecto, salvo que es todo lo contrario. Te da el clima
de la época, su ambiente gris de purga y amarilla represión.
Tom Hardy hace un buen papel. Si quieren ver
otras películas con actuaciones meritorias puedo recomendar un par de cosas: Black Mass (2015), Johnny Depp. A mí me
gusta ver a Depp en roles esperpénticos, cómo no, pero lo mismo en roles
solemnes, como el presente, inspirado por demás en la historia real de Whitey
Bulger, del hampa bostoniana.
En términos actorales mi recomendación completa
va para The Dresser (2015), con Ian
McKellen y Anthony Hopkins, entre otros actores de calibre. En un Londres
sitiada por los alemanes, durante la Segunda, un reputado actor (Hopkins)
pierde el equilibrio en una noche procelosa de camerinos y corredores. Es,
pues, la relación del actor y su asistente (McKellen). La función es El rey Lear. El resultado, fantástico. ¿Hace
falta decir que el filme se inspira en una obra de teatro?
Ya estamos en materiales más serios y acaso sea
el momento de recomendar la última disponible de Wim Wender, Every Thing Will Be Fine (2015). Hay
cromatismos, cosas que hace con la cámara, simbolismos que felizmente nunca
terminan de clausurarse. Hay una historia, sí, pero lo que menos prescribe, lo
que más hemos apreciado, son las subjetividades del filme, las “pequeñas
sensaciones”, por hacernos de la expresión de Cézanne, las pausas preñadas. Aquí
también las actuaciones están bien situadas. O sea: James Franco, Rachel
McAdams, Charlotte Gainsbourg, a quien todos recordamos por descorcharle el
pene a Willem Dafoe en el filme Anticristo
(2009). ¡Adiós!
(Contraluz publicada el 18 de diciembre
de 2015 en Contrapoder.)

No hay comentarios:
Publicar un comentario