Primera Contraluz del año. Terminaron las vacaciones, terminó ese
espejismo bifronte llamada Navidad–Año Nuevo, ya todos andamos metidos hasta el
fondo en eso que podemos llamar, secamente, la realidad. En ello inspirados,
presentamos tres películas muy reales.
Gamechangers (2015). Una película para la televisión de la BBC que (justamente)
se hace preguntas sobre las relaciones entre la realidad y la ficción. En 2002,
un adolescente mata a tres policías en una estación. Un abogado, convencido que
no lo hubiera hecho de no haber estado bajo la influencia de Grand Theft Auto, emprende una batalla
legal de mucha prensa contra los creadores del célebre videojuego, como sabemos
condicionado por la violencia más descarnada. ¿Es la ruta prohibir este tipo de
expresiones o por el contrario dejarlas correr en nombre de la libertad
cultural? Al final ninguna de las dos partes gana, o lo que es lo mismo, ambas
pierden. Lo que en todo caso resulta
evidente es que las dos se parecen. Daniel Radcliffe haciendo de un engasado
Sam Houser, presidente de Rockstar Games; el abogado Jack Thompon,
representando por Bill Paxton.
Straight Outta Compton (2015). Tenía ganas de verla, aunque tampoco es que tuviera
muchas expectativas al respecto, y al final parece que me estimuló más de lo esperado. El punto de enfoque es el mítico
grupo californiano N.W.A., pero el filme –sin perder justamente el punto de
enfoque, y ayudándose de una trama muy equilibrada– va más allá: es un homenaje
al hip hop, realmente, que como sabemos terminó infiltrando el mundo entero (no
sin algunas equivocaciones y bajas idiotas en el camino). Se puede decir que N.W.A
realmente llevó el hip hop a nuevas alturas performáticas, discográficas y
culturales. ¿En qué feliz circunstancia el universo pudo juntar en una misma
banda a Ice Cube (en la película representado dignamente por su propio hijo),
Eazy–E (muerto como sabemos de SIDA) y el (visionario) Dr. Dre? Esta película
no es disímil a Gamechangers en tanto
que se cuestiona cosas sobre la libertad de expresión. El fondo es la cultura callejera
del gangsta rap, capturada entonces en la costa oeste por los sellos Ruthless y
Death Row Records. De toda esa época surgieron increíbles proyectos y
personalidades; aquellos del N.W.A que aún están vivos gozan de un magno éxito
creativo y financiero. El filme fue producido, entre otros, por el mismo Ice
Cube y el propio Dr. Dre.
Everest (2015). Personas cuya noción de ser especial es subir en
expedición esa vasta estructura llamada Everest. Allá ellas. Nosotros nos
quedamos curados luego de ver este filme survival que apela a nuestros miedos
más terribles: el de quedarnos sin nariz o dedos a raíz del frío, o ya directamente
tiesos y deportados en la nieve radical (se estima que hay unos 150 cadáveres flotando
en el Everest). El conjunto de actores hace del filme algo decididamente
interesante: Jason Clarke, Josh Brolin, Robin Wright, Michael Kelly, Sam
Worthington, Keira Knightley, Emily Watson y Jake Gyllenhaal.
(Contraluz publicada el 15 de enero de
2016 en Contrapoder.)



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