Sigo comprando películas piratas a mi vendedor
de películas piratas, a pesar de que realmente ya no lo necesito. Lo hago por
nostalgia nomás, por lealtad, quién sabe por qué lo hago, dado que mis
películas ahora las consigo mayormente en streaming.
Es bien sabido que las antiguas formas de ver
películas expiran–boquean como peces mancos fuera del agua. Hoy la onda es
Netflix, Amazon Video, Hulu, HBO Go… tantos sitios de streaming que han emergido
(y contando) a los cuales hay que agregar sitios piráticos en la onda de
OnlineMovies–Pro, PrimeWire o Popcorn Time.
Hablemos un poco de Popcorn Time: un sitio manejable,
rendidor, que da evoluciones sugerentes y muy amigables de interfaz y
aplicación, en clave de software libre y open source. Cosa interesante es que
Popcorn Time parece navegar en una zona liminal entre lo transgresor y lo
legitimable. Con esto último quiero decir que la misma cultura lo está
legitimando –se ve en la cantidad masiva de seguidores que posee– aunque, por
supuesto, la idea es navegar con VPN (me parece que el mismo player ofrece uno
gratuito).
Aquí les dejo dos películas que vi en Popcorn Time,
recientemente:
Stonehearst
Asylum (2014).
A veces pensamos que el género del terror ya no ofrece fórmulas, y la mayoría
del tiempo es cierto, pero hay fórmulas clásicas, que no pasan de moda, y aquí hablamos
específicamente de Poe. Stonehearst
Asylum se inspira en aquel cuento ingenioso de escritor estadounidense, El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether,
aunque agregándole inteligentes giros
narrativos, que no pretendo aquí revelar. Todo ocurre en el ambiente insular,
orbicular y escorbutado de un manicomio–freakario. Actores abanderados como Ben
Kingsley o Michael Caine, junto a otros más frescos –no por ello menos
eficientes– como Kate Beckinsale o Jim Sturgess, dando el paisaje actoral.
Recomendable.
Only
Lovers Left Alive (2013).
Se nos había estado escapando desde el 2013, pero por fin le llegó su sábado, a
este filme, y me dejó un saldo hiperpositivo. Es de Jim Jarmusch, el genio íntimo
de Stranger than Paradise (1984), Dead Man (1995), Ghost Dog (1999), Coffee
and Cigarettes (2003), y la increíblemente extraño–genia The Limits of Control (2009). Que alguien
diga que no le gustó Only Lovers Left Alive
me parece ya sea un esnobismo o bien una ceguera. La película no es
complejísima de trama, es cierto, ¿pero se nos puede escapar su embrujo
estetizante, la magnéticas personalidades del emoscuro, auditivo y deprimido
Adam (Tom Hiddleston), y la luminosa y logocéntrica Eva (Tilda Swinton),
amantes de centurias, y la presencia del propio Christopher Marlow (John Hurt)?
¿Alguien puede denegar la banda sonora del filme? ¿Ser indiferente ante las
tantas referencias culturales allí metidas? ¿No considerar los espacios
elegidos, desde el cinturón industrial abandonado de Detroit a la siempre
marginal y blanquísima Tánger? ¿Es obviable esta película de vampiros, que
honra y cirvunvala al mismo tiempo todos los lugares comunes propios del género?
(Contraluz publicada el 9 de octubre de
2015 en Contrapoder.)


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