Curtido (18)


Vamos a ver. Había dejado en el tintero It Follows pero sépase de una vez que es una peli de terror fresca (por una maldita vez) que le servirá a cualquiera a pasar algo más que un buen rato.
           
A diferencia de The Gallows (2015), por mencionar un ejemplo reciente de miedo que recibió harta atención, It Follows (de 2014) trasciende –por virtud de la composición, el modo de ambientar, el toque indie y el simple pero genuino dilema moral– aquellos lugares comunes propios del género. No es que el filme eluda estos lugares comunes (la inocencia adolescente, la cabaña–en–el–bosque, la onda zombi, el terror–suburbia, por mencionar algunos) pero aquí son puestos al servicio de una sostenida elegancia, y así es como dejan de ser comunes. La música es fenomenal.
           
En el ambiente hay películas interesantes. Love & Mercy (2014), un biopic sobre el sensibilísimo y dañado Brian Wilson, cantante de los Beach Boys, es mi siguiente recomendación. Por el resultado formal–narrativo de la cinta, pero además por las actuaciones de un John Cusack y un Paul Dano (entre otros) que se mancuernan con gracia de casting.
           
Pasamos a lo siguiente: Aloha (2015) de Cameron Crowe (Say Anything, Singles, Jerry Maguire, Almost Famous) que reúne a un elenco que bombea talento: Bradley Cooper, Emma Stone, Bill Murray, Rachel McAdams... La película está cubierta de polvos mágicos o algo así. No es majestuosa en el sentido último de la palabra, pero a mí me puso de tremendo buen humor, con su trama de satélites y pilotos especializados, diálogos inteligentes, pactos hawaianos y otras hierbas.
           
Rachel McAdams también sale en otra película reciente, me refiero a Southpaw (2015), liderada por el gran Jake Gyllenhaal, que es un artista solido. Aquí hace de un boxeador en desgracia, que decide emerger de la inercia y reconstruir su carrera pugilista y su vida como tal. La historia ya la hemos visto antes, honestamente. Si la menciono es porque a veces uno está de suficiente humor como para ver una historia arquetípica de redención, que no está particularmente mal filmada, incluso goza de momentos (así los del ring) empujados y de mucha garra.
           
Cuando uno no quiere ver estos filmes calcados del Viaje del Héroe de Joseph Campbell, entonces decide ver algo más borroso, como Missisipi Grind (2015), que nos lleva al oscuro mundo de la adicción al póker y las apuestas. Para ser directo con ustedes, creo que la película hubiera funcionado mejor en un libro, hubiera quedado mejor como sucia historia literaria. Pero en un libro, por otro lado, no hubiéramos podido accesar el magnífico soundtrack que lo va hilando, rolitas finas del cancionero clásico del blues. Y preferimos ver a Ryan Reynolds aquí que en historias cinematográficas secundarias tipo Self/less (2015).


(Contraluz publicada el 25 de septiembre de 2015 en Contrapoder.)

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