Vamos a ver. Había dejado en el tintero It Follows pero sépase de una vez que es
una peli de terror fresca (por una maldita vez) que le servirá a cualquiera a
pasar algo más que un buen rato.
A diferencia de The Gallows (2015), por mencionar un ejemplo reciente de miedo que
recibió harta atención, It Follows (de
2014) trasciende –por virtud de la composición, el modo de ambientar, el toque
indie y el simple pero genuino dilema moral– aquellos lugares comunes propios
del género. No es que el filme eluda estos lugares comunes (la inocencia
adolescente, la cabaña–en–el–bosque, la onda zombi, el terror–suburbia, por
mencionar algunos) pero aquí son puestos al servicio de una sostenida elegancia,
y así es como dejan de ser comunes. La música es fenomenal.
En el ambiente hay películas interesantes. Love & Mercy (2014), un biopic sobre el
sensibilísimo y dañado Brian Wilson, cantante de los Beach Boys, es mi
siguiente recomendación. Por el resultado formal–narrativo de la cinta, pero
además por las actuaciones de un John Cusack y un Paul Dano (entre otros) que
se mancuernan con gracia de casting.
Pasamos a lo siguiente: Aloha (2015) de Cameron Crowe (Say
Anything, Singles, Jerry Maguire, Almost Famous) que reúne a un elenco que
bombea talento: Bradley Cooper, Emma Stone, Bill Murray, Rachel McAdams... La
película está cubierta de polvos mágicos o algo así. No es majestuosa en el
sentido último de la palabra, pero a mí me puso de tremendo buen humor, con su
trama de satélites y pilotos especializados, diálogos inteligentes, pactos hawaianos
y otras hierbas.
Rachel McAdams también sale en otra película
reciente, me refiero a Southpaw
(2015), liderada por el gran Jake Gyllenhaal, que es un artista solido. Aquí
hace de un boxeador en desgracia, que decide emerger de la inercia y
reconstruir su carrera pugilista y su vida como tal. La historia ya la hemos
visto antes, honestamente. Si la menciono es porque a veces uno está de
suficiente humor como para ver una historia arquetípica de redención, que no
está particularmente mal filmada, incluso goza de momentos (así los del ring) empujados
y de mucha garra.
Cuando uno no quiere ver estos filmes calcados
del Viaje del Héroe de Joseph Campbell, entonces decide ver algo más borroso,
como Missisipi Grind (2015), que nos
lleva al oscuro mundo de la adicción al póker y las apuestas. Para ser directo
con ustedes, creo que la película hubiera funcionado mejor en un libro, hubiera
quedado mejor como sucia historia literaria. Pero en un libro, por otro lado,
no hubiéramos podido accesar el magnífico soundtrack que lo va hilando, rolitas
finas del cancionero clásico del blues. Y preferimos ver a Ryan Reynolds aquí
que en historias cinematográficas secundarias tipo Self/less (2015).
(Contraluz publicada el 25 de septiembre
de 2015 en Contrapoder.)

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