Curtido (17)

1. En la edición pasada de Contraluz reseñábamos un documental de la reina creativa Nina Simone (What Happened, Miss Simone?, de 2015) y a partir de allí me dio por ver múltiples documentales de músicos. Así por ejemplo, y también en Netflix, el documental David Bowie: Five Years (2013), sobre cinco años sinápticos y cruciales que dieron a Bowie divinidad artística. Si alguien no sabe quién es David Bowie, este filme podría fungir como una introducción bastante decente. Nos gustó bastante.
           
Apenas nos gustó, en cambio, el documental británico All apologies (2006), sobre Kurt Cobain. No significó nada nuevo en mi percepción de Cobain, uno de los íconos de mi generación. Ciertamente hay documentales superiores allá afuera, sobre el Dios del grunge. No se si interesa, pero yo fui, sin exagerar, la primera persona que llevó una t–shirt de Nirvana en el país. Aunque he de decir que al momento de meterse Cobain el sagrado escopetazo, años más tarde, no derramé ninguna lágrima (más en todo caso me sensibilizaron las muertes de Shannon Hoon y Layne Staley). Simplemente me daba igual, porque mi propio nihilismo era rebelde a esta clase de dramas esponjosos. El documental que nos ocupa no consigue conectarnos con la poesía de Kurt, ni darnos una lectura importante sobre su biografía, personalidad u obra.
           
Por tanto rápidamente giré hacia otro rockpic llamado The Other One: the Long, Strange Trip of Bob Weir (2014), centrado en el guitarrista de The Grateful Dead. Es un documental bastante menor, pero a lo mejor alguien encontrará algo interesante allí, especialmente si es deadhead.


2. Por el lado de las series, me disparé la primera temporada de Penny Dreadful, producida en dupla por Sam Mendes/John Logan. Es una cosa muy esencialmente gótica, que reúne varias mitologías decimonónicas en un mismo lugar (Frankestein, Dracula, Dorian Gray) y algunas cosas me gustaron mucho y otras no. Entre las cosas que me gustaron es esa atmósfera poético–victoriana, con ciertas ambientaciones de brumosa calleja londinense. La fortalece el cast, de mucho pecho, compuesto por Eva Green, Timothy Dalton, Josg Hartnett y Harry Treadaway. Y los efectos, muy gory. La escritura se me fue aguando. No estoy seguro que iría tras la segunda y tercera temporadas, aunque puede que sí, aunque solo fuera por el horror y los cuerpos desmembrados, que es algo que nos causa algún placer.
           
Hablando de atmósferas victorianas, nos hemos puesto ver la ficción biográfica Effie Gray (2014). La historia de esta mujer yo no la conocía, y sin embargo es bastante famosa, por ser la historia de una mujer que se casó con el más grande crítico británico de su tiempo, John Ruskin. En resumidas cuentas, Ruskin nunca consumó el matrimonio, a pesar de que las carnes allí estaban. Ya se sabe como son de raros y ensombrados los críticos. En fin, no cuento más, para no incurrir en spoiler. Como Effie Gray, Dakota Fanning.



(Contraluz publicada el 11 de septiembre de 2015 en Contrapoder.)

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