Dos documentales para dos luchadoras. Ambos
disponibles en Netflix.
Tig (2015). Reseña–spoiler, ojo. La experiencia
de una comediante stand–up y lesbiana, que tuvo lo que podemos llamar un año de
mierda. Tig Notaro se enferma de una enfermedad bacteriana que le come los
intestinos, y que la lleva al borde de la muerte. No bien empieza a salir de
eso, pierde, en un accidente doméstico, a su madre. Acto seguido, le notifican
que tiene cáncer. Con lo cual es sometida a una doble mastectomía. Por demás, el
cáncer le mengua seriamente su sueño de tener hijos, pues las mismas hormonas
que requiere para propiciar la vida son aquellas que alimentan el cáncer. ¡Hablemos
de ironía! No obstante opta por seguir con el proyecto, encuentra un donante de
esperma, halla a una madre sustituta, pasa por todo el proceso, que es uno muy
incómodo, como lo sabe cualquiera que haya pasado por el mismo, y finalmente el
hijo se pierde. A todo esto, rompe relaciones con su amiga que la ama mucho
pero que lamentablemente no es lesbiana. ¡Ríndanse, mamíferos, a la condición
humana! Parece todo muy plomizo, pero la verdad es que el documental está lleno
de risas y Tig Notaro terminó recibiendo un apoyo increíble por parte de las
personas y audiencias. Así pues, se gana y se pierde, se pierde y se gana. Lo
lindo del presente documental es que nos presenta a una heroína de carne y
hueso, a una heroína nada heroica, a una heroína de verdad.
What
Happened, Miss Simone? (2015).
Si hemos de morir hoy, no lo hagamos sin antes ver este documental, de Luz
Garbus, sobre la excelsa y extraviada Nina Simone. Un trabajo de veras
espléndido, producido por su propia hija, lo cuál no deja de ser interesante.
Una mujer, Nina, dura como el acero y suave como la carne de un perro
mancillado en la calle a puros trancazos. Todo está allí: su procedencia, su
increíble formación como pianista clásica, su llegada a los bares, su
genialidad escénica, su elevación como reina del jazz y del soul, su trabajo
impenitente, su maternidad entregada pero también cruel, el abuso por parte del
marido, el activismo guerrero, el exilio físico e interior, su vocación de
maldita y de derrelicta mental, tantos demonios... La vida de Nina Simone fue
una vida de contrarios –la ternura y la crueldad, la inocencia y la autocracia,
el reconocimiento y el desprecio, la fortuna y el infortunio–. Contarios que, tristemente,
no pudo reconciliar realmente (en el documental se le presenta incluso como una
bipolar que no recibió tratamiento sino hasta el final de su vida). Recuerdo
que, cuando terminamos de ver el documental sobre Ramírez Amaya (El Pájaro Sobreviviente, de Luis
Urrutia), mi mujer me dijo algo sabio sobre el dibujante, me dijo: ese hombre está
preso en su propia genialidad. Lo mismo podríamos decir de la dulce enojada Simone,
que no supo, por lo menos en este retrato, encontrar la sabiduría suficiente
para no perderse en el juego de las identidades y sus opuestos. Con entrevistas
cruciales y un footage impecable, este documental nos facilita un viaje a la
intimidad y genialidad pública de Nina Simone, y nos ingresa a canciones y
performances periféricos y esenciales, en donde la vemos radiar, casi como una
bruja tántrica, o como un oscuro ángel transparente. A Nina yo alguna vez le
hice un poema.
(Contraluz publicada el 28 de agosto
2015 en Contrapoder.)


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