Yo me matriculé de Distinto desde que salí de
las entrañas sangrientas de mi madre. Luego empezaría a reconocer a otros que,
siendo así Distintos, eran Tales Como Yo, y que siendo Tales Como Yo, eran de
hecho Distintos. A todos ellos amo: los anti–iguales, los mismófugos. Aquí tres
películas con tres clases de Distintos.
Home (2015). Película de DreamWorks, con voces de
Rihanna, Jennifer López, Steve Martin y Jim Parsons (el mismo de The Big Bang
Theory). El Distinto en este caso es un alien purpúreo llamada Oh. Cagada tras
cagada, consigue matricularse en una posición de extremo ostracismo respecto a
los suyos. Como es un imbécil y un majadero, no tiene muchos amigos. Pero en la
Tierra consigue empatizar con la humana Tip. El flick al final concibe la
historia de un perseguido por los de su especie que a la vez persiguen a otra
especie y otra especie los persigue a ellos. Según entiendo. Un filósofo
hablaría de la predación percibida como alteridad paranoica. Pero yo no hablaré
de eso porque no soy filósofo, sino un reseñista de opinión a quien pagan por
escribir estas nimiedades.
Chappie (2015). Hemos de aceptar que la inteligencia
artificial es una de las fronteras más estimulantes que ofrece la distintaneidad
en este momento. Ex Machina (2015)
propone una rendición fílmica muy elegante en torno al tema. Y Chappie prometía
algo también interesante, sobre todo tomando en cuenta que su director es el
sudafricano Neill Blomkamp. Acordémonos que su filme District 9 (2009) tuvo eso de clásico instantáneo, porque decía las
ondas como son. Pero luego vimos Elysium
(2013) y entró por la puerta la decepción bembuda. Chappie ya no digamos. Desde el guión está mal cosida la cosa, y
carece de la condición humana que vimos en District
9. Yo quería algo más sifilítico, más cruel, más marchito, y no esa pieza
benedictina, plana, vegetal e infantiloide que resultó siendo.
Welcome
to me (2014).
De todos los Distintos aquí presentados, el que más nos ha gustado es el
interpretado por Kristen Wiig en esta película indie un poco oblicua, sobre una
borderline que se gana la lotería y con el dinero ganado paga a unos
productores bisneros para que hagan un programa de televisión sobre sí misma.
El resultado es triste, cómico, bizarro y posmoderno. De más está decir que los
enfermos mentales son y serán siempre los grandes Distintos, y que por ellos siempre
he sentido, más que alguna clase de vertical conmiseración, una compunción
directa, acaso porque no soy, en muchos términos, tan Diferente a ellos, y porque
también he sido presidario de esos apocalipsis interiores y pugilismos
neuroquímicos, en no una sino varias ocasiones.
(Contraluz publicada el 14 de julio de
2015 en Contrapoder.)



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