Si de una cosa podemos estar seguros es que
eventualmente la realidad nos dará alcance. Cuando ello pase, cuando nos
encontremos por fin con la crudísima verdad, nuestras vidas serán afectadas de
un modo irrevocable.
Tal es, en una medida, el tema de las
siguientes películas.
La primera convocada es Dark Places (2015) con Charlize Theron, inspirada en la novela de
Gillian Flynn. Tiene la atmósfera homenajeada de masacres tipo A sangre fría. Que Charlize Theron haya
actuado y coproducido la película es todo un detalle, considerando que su
propia madre mató de un escopetazo a su propio padre. Entre thriller emocional
y policiaco, la narración de Dark Places
nos va revelando, y al personaje de Theron, sorpresivos pedazos de un pasado
que es menos blanco–y–negro de lo que a primera vista parece.
Otra historia también atrayente es True Story (2015). Más atrayente en
cuanto a que es una historia real. Basada en un libro de memorias del periodista
Michael Finkel, que pasa a ser de esa cuenta personaje del filme. Otro
personaje es Christian Longo, asesino de su familia, y actualmente en death row.
No puedo rendir mayores detalles, de otro modo entro en destripe. Solo diré una
cosa: el filme es, entre otras cosas, una reflexión sobre el periodismo, sus
límites, sus mentiras, sus peligrosas zonas francas. Las actuaciones de Jonah
Hill y James Franco permanecen de pie, a mi criterio.
Wild
Horses (2015),
fino producto de Robert Duvall, es la tercera película que deseo traer aquí. Como
en Dark Places, también revisita una
muerte ocurrida en el pasado. Como en True
Story, sale James Franco. La fuerza de la película está en las actuaciones
(Duvall y Franco, Josh Harnett, Luciana Pedraza) que nos van ensamblando las relaciones
fallidas de una familia en un ambiente tejano de rancho. Me recordó un poco a
aquella peli de John Mellencamp, de 1992, Falling
from Grace.
Nos ha gustado lo suficiente el filme italofrancés
Les opportunistes (2014), adaptación
de la novela El capital humano, de
Stephen Amido. Entendamos que la verdad y la mentira son construcciones
narrativas y perceptuales, y este filme lo muestra así, por su manera de estar
armado: un accidente en la carretera, que se refracta en tres historias y una
resolución final con una dosis de cinismo y amargura, todo ligado a la política
especulativa italiana.
No se puede fallar al ver Tale of Tales (2015), filme que draga su contenido de las historias
tipo érase–una–vez. Esta clase de historias no son de sí blandas; pasa que las
agarra el censor, la cultura dominante o las agarra Disney y las convierte en
mierda edulcorada. Pero aquí nos encontraremos con la dureza y crudeza de la
realidad, en el centro mismo de lo fantástico. Una Salma Hayek no
decepcionante, junto a unos tampoco decepcionantes Vincent Cassel y Toby Jones.
Las ambientaciones, estetizantes y encantatorias, son magníficas. Compitió para
la Palma de Oro en Cannes.
(Contraluz publicada el 23 de octubre de
2015 en Contrapoder.)

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