Luz y Contraluz

Se fue la luz. A resultas de ello se borró la columna que venía escribiendo, que ya tenía prácticamente terminada, y cuyo tema era el Netflix y otros modos de streaming tipo Popcorn time. Ni decir que me dio una hueva tremenda rehacerla, así que opté por comenzar de cero e irme por otro lado. En este nuevo texto abordo tres películas que capturaron mi atención recientemente.

Boyhood (2014). En español la encontrarán como Momentos de la vida. Nadie ha hecho algo como esto, que yo sepa. El director, Richard Linklater –el mismo de Waking Life y la saga toda de Antes del amanecer/atardecer/anochecer– se une a la productora IFC, juntos montan este proyecto, increíble proyecto fílmico que fue rodado a lo largo de doce años. Imaginen, doce años con la misma nómina de actores, a saber: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater. Una historia enternecida en torno a una familia. Joya–meditación sobre la infancia y el avance peristáltico hacia el pleamar de la adultez. No debe de haber sido fácil mantener la cohesividad del filme a lo largo más de una década. La constancia se consigue sin caer en lo mecánico.


El congreso (2013). Esta película, de Ari Folman, está basada en una novela de Stanislaw Lem, y se presenta como una crestería sublime y garrafal de animaciones en tumulto y disgresiones narrativas y temáticas que se ciñen a ningún orden clásico. La tecnología, la realidad química y la ilusión sintética son algunos de sus tópicos distópicos. La figura central es Robin Wright, la misma que hemos visto obsesivamente en House of Cards (la serie de Netflix que es un zoom in a los mecanismos y lenguajes del real politics, y que nos ofrece la Casa Blanca por lo que es: un perverso imago mundi del poder político). Aparte salen Paul Giamatti, John Hamm, Harvey Keitel. Lo que en inglés llaman un brain fuck, o en buen chapín una chimada cerebral. Si usted no pasa de Modern Family –serie contra la cual, aclaramos, no tenemos nada en contra, todo lo contrario– por favor abstenerse de verla.


Maps to the stars (2014). Lo último que hemos visto de Cronenberg. No encontrarán aquí al mago del horror tecnolinfático, pero sí hay algo suficientemente perturbador en esta historia reunida de incesto, crimen y bizarrería hollywoodense y losangelical, con sus minerales desdenes y vanidades viscerales, sus secretos de arcón, su crueldad residencial y psiquiátrica y millonaria. Maps to the stars nos da a una Julianne Moore impecable como siempre, la apreciable actriz emergente Mia Wasikowska, John Cusack, Robert Pattinson, quien ya había trabajado con Cronenberg en Cosmopolis, la británica OIivia Williams, y un Benjie Weiss que hace de un actor precoz y heridor. He escrito varias veces de Cronenberg, por algo será.



(Contraluz publicada el 7 de noviembre de 2014.)

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