Las tres películas reseñadas a
continuación parten todas de un homicidio. Los muertos: el hijo racista en God´s Pocket; el acreedor desprevenido en
The two faces of january; el
multimillonario traicionado en Sin City.
God´s
Pocket (2014), Philip
Seymour Hoffman, ya finado, aunque siempre tan fino, tan impecable, tan
imprescindible, sigue dándonos película bonitas, significativas. Hablemos de God´s Pocket (2014), dirigida por John
Slaterry (nuestro amado Roger Sterling en Mad
Men). En apariencia, una historia de grisitud working class de esas que
nos rinde Britania consuetudinariamente. Pero yo siento que es algo más que eso:
yo siento que esta historia es de hecho una cosa casi carveriana; que hay en
esta película lividez proletaria, sí, pero además humor y crueldad y pequeñas
dosis de desmesura, todo en torno a un funeral y un cadáver, en un sitio muy
duro, llamado el Bolsillo de Dios, y todo eso, además del cast (junto al finado
Philip, hay un Richard Jenkins haciendo de un periodista acabado, y Christina
Hendricks, con esa aura entre voluptuosa y melancólica con que aprendimos a
verla en Mad Men, y John Torturro,
por qué vamos a dudar de John Torturro), todo eso suma en esta película para
hacer de ella una referencia consignable.
The
two faces of january
(2014). Acérquese, a menos que no le gusten las novelas de Patricia Highsmith,
pero a quién no le gustan las novelas de Patricia Highsmith. La presente,
llevada a la pantalla, por Hossein Amini, tiene un conjunto actoral confirmado:
Viggo Mortensen, Kirsten Dunst, Oscar Isaac. No es la película tan buena como
aquella llamada The talented Mr. Ripley
(1999) pero ciertamente hay esa misma atmósfera, ese mismo acuerdo de crimen en
un setting mediterráneo, ese pacto sublime de sol y de sangre.
Sin
city (2014). Subtitulada
así: una dama por la cual matar. Que la primera entrega de Sin City fue suficientemente entretenida es una verdad
incontrovertible. Cuando la novela gráfica de Frank Miller fue llevada a la
pantalla por Robert Rodriguez, de un modo que no tenemos que objetar, todos
sinceramente aplaudimos. En esta nueva entrega, no encontrará el espectador
mucho más que lo que ya vimos en la Sin
City original, pero tampoco mucho menos, y eso ya la justifica. Así pues,
tomaremos cualquier repetición como consistencia. Ni la lobreguez, ni la
atmósfera electrizada de violencia y corrupción, ni los diálogos ultranoir y
ultraclásicos, ni las historias entrecruzadas fatídicamente, ni los personajes
memorables faltarán. Téngase presente
que aquí disponemos nuevamente de Mickey Rourkey, de Jessica Alba, de Bruce
Willis, de Rosario Dawson, de Powers Boothe, como el maligno senador. Agreguen
ahora a Josh Brolin, a Eva Green, a Ray
Liotta, a Joseph Gordon–Levitt. Todos, héroes y contrahéroes, figuras y
contrafiguras, de una ciudad maldita, esta vez tomada por una odalisca asesina.
(Contraluz publicada el 21 de noviembre
de 2014.)



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