La película es barata. He dicho barata pero lo que de veras quise
decir es que es una perfecta basura. Me refiero a Espectro, mexicana, 2013. El director procuró ponerlo todo allí
dentro: Hitchcock, Paranormal Activity, Kubrick, terror de inspiración japonesa
tipo El Aro. Es como ver Scary Movie, pero para llorar. El
resultado es una trama que abusa de nuestra atención y le va dejando a la misma
un moretón por escena. Paz Vega nos muestra el arte de escoger un pésimo
proyecto como forma de asesinar su carrera. Tengo la premonición que en algún
lugar del vasto karma algo se está preparando en contra de aquellos que se
asociaron a este proyecto.
Ya sin mucha esperanza, me puse a ver otra película de terror,
llamada Oculus (2013). No esperaba mucho, y para mí sorpresa
me terminó encantando. Como Espectro,
Oculus también ocurre en un setting
más o menos contenido, y sin embargo la creatividad, la ejecución marcan la
diferencia. Es una película bien escrita y filmada con efecto. En torno a un
espejo oscuro se da un juego de dimensiones entre la realidad/irrealidad y el pasado/presente.
Todo termina mezclándose en un thriller de horror raudo y oscuro, que nos
recuerda al samsara sin salida de 1408,
con John Cusack, tan chilera. Como en muchas de las mejores películas de miedo,
en Oculus siempre queda la opción que
la distorsión haya sido sobrenatural o a lo lejos psicológica.
Pasemos a otra cosa. Dom
Hemingway (2013) nos muestra a un
Jude Law duro y mutante, el tipo de personajes encantadores que se nos adhieren
al entramado sináptico. La película es un poco corta de trama, pero está
grávida de detalles divertidos, de ritmos, de cosas. Con una comedia así uno pasa
la tarde tranquilo. Si quieren más comedias frescas e inocuas, he aquí unos
títulos que he visto recientemente: Se
vive mejor con la química (2014), con el siempre apreciable Sam Rockwell; Veronica Mars (2014), con Kristen Bell, basada
en la famosa serie, y financiada con
Kickstarter; Hit & Run (2012), también
con Kristen Bell, además de Dax Shepard, Bradley Cooper, y Tom Arnold.
Hemos mencionado antes a Jude Law, quien también aparece en la
magnífica El Gran Hotel Budapest, de
2014. Además, aparecen: Adrien Brody, Willem Dafoe, F. Murray Abraham, Jeff
Goldblum, Harvey Keitel, Bill Murray, Edward Norton, Tilda Swinton, Mathieu
Amalric, Saorirse Ronan, Jason Schwartzman, Tom Wilinson, Owen Wilson, el experto
Ralph Fiennes, y Tony Revololi, el bell boy, de ascendencia guatemalteca por
cierto. Yo nunca fui de esos fans rematados de Wes Anderson, y si bien Los Tenenbaums (2001) me gustó lo
suficiente, no fui parte del culto alrededor de su persona. Pero tengo que
decir que El Gran Hotel Budapest es
una delicia, y que se ve allí clarito que Wes Anderson es, de hecho, un genio,
con un estilo cinematográfico completamente inédito y personal, y ocurrencias
fílmicas brillantes.
(Columna publicada el 11 de
julio de 2014 en Contrapoder.)

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