Aquí algunos materiales estimulantes que
en las últimas semanas me han gustado bastante:
Youth (2015). Del mismo modo que otros
esperan la nueva entrega de Star Wars, yo espero la última de Sorrentino. A
Sorrentino aquí ya lo hemos reseñado bastante, y es una promesa que lo
seguiremos haciendo. Youth, la última
de su autoría, está llena de esos surrealismos seráficos que le son tan
propios. Si algo distingue una película de Sorrentino es la magia, esa magia
elegante que brota de una cinematografía compuesta por detalles y pormenores
milagrosos, mismos que nos ponen a reír y nos ponen a llorar. Actores de
grandes poderes aparecen en esta película, hablamos de un Michael Caine, de un
Harvey Keitel, de una Rachel Weisz, de un Paul Dano, de una Jane Fonda. Todo
ambientado en un retiro vacacional en los Alpes (si hay un mundo en el cual
Sorrentinto se mueve a gusto es el mundo de la exquisitez burguesa). Nadie, y
quiero decir nadie, hace mejores soundtracks que Sorrentino.
The
Lobster
(2015). Del director griego Yorgos Lanthimos es esta película que mancuerna la
voz de lo fantástico y el comentario social. Describe un colectivo en donde
aquellos que no encuentran una relación íntima son transformados en animales. Por
otro lado están los sediciosos que viven en los bosques, defendiendo una
militante soledad. ¿Qué pasa con aquellos que no encajan ni en un esquema ni en
el otro? Que nos lo cuenten Colin Farrell y Rachel Weisz. La película, sin
retirarse de lo incómodo, y a veces de lo verdaderamente incómodo, ofrece toda
clase de derivas humorísticas. Premio del Jurado en Cannes 2015.
A
perfect day
(2015). Rotundamente recomendada. Me hubiera encantado escribir esta historia,
de veras que sí. Todo ocurre en un día y una noche, en aquellos Balcanes de
1995. Un equipo de activistas humanitarios tienen que sacar un cadáver de un
pozo antes de que el agua se vuelva inbebible, y eso da pie a una narración
perfectamente entretenida, marcada por los obstáculos y los peligros de un país
en guerra, las veleidades de las mafias locales, las burocracias de las
Naciones Unidas (con sus cascos azules que protegen cabezas huecas) y los
propios fantasmas íntimos y relacionales. Lo comédico no quita lo triste. Benicio
del Toro, Tim Robbins, Mélanie Thierry, Olga Kurylenko. Chapeau para el español
Fernando León de Aranoa, director.
American
Hero
(2015). Se ha visto un auge de las películas de superhéroes, y luego también de los superhéroes periféricos,
superhéroes antihéroes. Como aquella de Will Smith, Hancock (2008), o más recientemente la hilarante y chabacana Deadpool (2016). Yo quiero comentar un
filme que pasó debajo del radar (de hecho creo que recibió atención negativa), American Hero, con el siempre apreciable
Stephen Dorff, que aquí hace de un desdichado padre con un gusto extendido por
el crimen y la fiesta, en el New Orleans posKatrina. Lo suyo son los poderes
telequinéticos que nos recuerdan lo mucho que Akira marcó a toda una generación de directores. Una película
rendidamente humana, a la vez que divertida. A no confundir con American Ultra (2015), película basura con
Jesse Eisenberg y Kristen Stewart.
(Contraluz publicada el 15 de abril de
2016 en Contrapoder.)




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