Cositas de la imaginación

No negaremos que en este rastro monetario, nihilista, desmoronado, hay muchas cosas que son la muerte de la auténtica ilusión creadora. Pero cada semana los puros de corazón encontrarán aunque una o dos cositas de la imaginación.

Mr. Nobody (2009). Con Jared Leto ganando su Oscar, revisitamos esta película de difícil cuadratura, en donde él aparece, y  en donde también aparecen Diane Kruger y Juno Temple. Dirigida por el belga Jaco Van Dormael, yo la definiría como un ensayo sobre el tiempo/espacio, el karmacaos, la pasión creativa de las elecciones y las posibilidades, el ajedrez de las alteridades, y la irreversibilidad y reversibilidad en el río de la vida. Obra cinematográfica inminente y complicada, con innumerables entretelones que se abren y ramas que se fractalizan. Esto le gustará a la barra Kaufman, sin duda.  


La desolación de Smaug (2013). La segunda parte de la trilogía de El Hobbit. A veces lo que uno menos quiere ver un viernes por la noche es una película de Godart, a menos, claro, que uno sea el Inspector Hipster. Las películas de Jackson son una sola, larga, y memorable película. Savater dijo en su autobiografía razonada: “quizá la mejor adaptación de una obra literaria al cine”. Hay licencias claro, que los connoisseurs y los integristas de Tolkien estudian, extirpan y juzgan mafiosas. Pero a mí y otros nos vale, porque somos licenciosos. Bilbo Baggins y la caterva de enanos van a reconquistar el reino de Erebor,  secuestrado por el dragón Smaug. La peli, eso sí, lo deja a uno a medio palo. Guillermo del Toro figura como guionista.


La vida secreta de Walter Mitty (2012). Vamos, la película no es la gran cosa, pero entretiene aunque sea un poquito, con sus ocasionales toques de humor. Con Ben Stiller, Kristen Wiig, y Shirley McLaine. Walter Mitty es un empleado medio batracio en las catacumbas editoriales de LIFE Magazine. Este sujeto, muy pródigo en imaginaciones estériles, vive sin esperanza y sin parusía, hasta que le da un vuelco a su vida cuando decide vivir como el personaje de sus delirios, sufragando aventuras y viajes incandescentes. Soundtrack bonito. Dirige Ben Stiller. Sale Sean Penn.


Blancanieves (2012). Qué lica más bella, hombre. El clásico cuento de los Grimm Brothers, pero puesto en Sevilla, por el director Pablo Berger, que supo conservar la dignidad y autenticidad de la historia original, y sin embargo dándole un contexto completamente único. Para mí esta adaptación, en blanco y negro, es la mejor hasta la fecha. Cine mudo, con esplendente música. Sinceridad y maestría fílmica, con fondo taurino. Maribel Verdú es la madrastra de hierro.


Yo, Frankestein (2012). ¿Cómo alguien puede tomar una de las obras cumbre de nuestra mitología moderna, y transformarla en algo tan chusco, tan basura como Yo, Frankestein? No es siquiera una adaptación, sino una suerte de secuela chapucera y desastrosa. No negaremos que en este rastro monetario, nihilista, desmoronado, hay muchas cosas que son la muerte de la auténtica ilusión creadora.




(Columna publicada el 11 de abril de 2014.)

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