Inicia en Contrapoder mi espacio Contraluz. Se trata de una columna de opinión para comentar cine/tele, y rendir, a eso apuntamos, algún criterio informado, a lo mejor intrigante, sobre licas varias. Lo que nos gustaría es mantener una sección con alguna dignidad literaria y discriminadora, siguiendo el ejemplo burilado de algunos reseñistas cabeceros. La idea es chuparles llanta, lo mejor que se pueda.
Si hay algo
que puede iluminarnos es la luz del cine. Hay quienes se iluminan con un sutra
o un salterio, pero uno se ilumina con la cinematografía. Me fascina. Veo cantidad
de películas a la semana. Seré mucho un escritor pero prefiero más un filme que
un libro. La clase de placer que da una buena película no tiene, en mi caso,
rival.
No solo me
fascina el cine: me fascina comentarlo. Porque verlo es una cosa grande. Pero
contextualizarlo… es otra cosa grande.
¿Por qué el
nombre, Contraluz? Por un lado, está el juego directo con el título de la
revista –Contrapoder– pero además está la referencia a la técnica de
iluminación –“a contraluz”, se dice– utilizada en foto y cine. Lo interesante
de esta técnica es que siendo un modo de iluminar, lo que resulta de la misma
son cuerpos siluetados en sombra.
Dar luz, pero dar
sombra. Para mí la sombra –la crítica– es vital. Esta sección podría llamarse también
Di/sección.
Hecha para
engrosar las filas de fanáticos de la pantalla y generar zonas de información
cinematográfica, en pasado, porvenir y actualidad, Contraluz saldrá cada quince
días. Iré alternándola con otra sección titulada Fotosíntesis, de la cual ya
les diré algo la próxima semana.
Y gracias por
el brete. Que los dioses y espíritus dévico–cinematográficos entreguen
bendiciones a la revista Contrapoder y a los que allí laboran.
(Columna
publicada el 5 de julio de 2013.)

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