Por si no lo sabían, los planes no sirven. Uno se piensa bien
establecido en una trayectoria cómoda y segura, muy afianzada. Pero Dios
o lo otro ya tienen otro plan para vos. Justo en el momento en que pensás que
ya la hiciste, te zampa un plan B de caracter forcivoluntario. Las películas a
continuación describen lo que podemos llamar, sutilmente, un cambio de
trayectoria.
Under the skin (2013). Bajo la piel, de
Jonathan Glazer (Sexy Beast, Birth)
adapta la novela con el mismo nombre y nos rinde un producto fílmico particularmente
sugerente. Tiene que ver con un extraterrestre que ha tomado la forma de una
mujer que es en todo sentido –la cara, el culo, su voz– una entelequia de mujer.
El rol ha caído en Scarlett Johansson, coronando nuestra libido con escenas de inmaculada
desnudez. Hay personas que consumen cuerno de rinoceronte a modo de
afrodisiaco, yo recomiendo –y es más barato– ver a Scarlett en esta peli. Y sin
embargo, este su personaje, siendo tan fulgurante, es a la vez completamente ordinario,
porque el asunto es pasar desapercibido entre los humanos, como es lógico. Ya
ven que esos extraterrestres están aquí en plan predador, de modo que usan a
esta tentadora para capturar varones campechanos y alimentarse de ellos y
deglutirlos. Hasta que la tentadora termina por ser tentada –por autotentarse.
El contexto es Escocia, lo cual es ya todo un contexto. Los settings ahora grises
y mágicos, la música (de Mica Levi), logísticamente desestructurante, las
soluciones poéticas, la bizarrería fílmica, la crudeza a ratos… Es cine
autoral, y es un hecho que me ha gustado.
The best offer (2013). Lo único que no me encantó de La mejor oferta, dirigida por Giuseppe Tornatero (el mismo de Cinema Paradiso), es que yo ya me olía el final capcioso, pero en realidad no
importa, porque la película tiene ritmo narrativo, una ambientación intrigante,
en el mundo de las antigüedades y el alto arte de subasta, y un personaje
memorable, elegante, preciso, desviado, timador y desdeñoso, representado por
Geoffrey Rush, y cuya vida sufre un milimétrico revés de amor y de vida en
torno a una mujer con agorafobia. Se está bien viendo este muy enjoyado filme,
de mucha finura, que nos va envolviendo, mientras reflexiona en torno al tema
oscilante de lo auténtico y lo falso.
Lullaby (2014). Ocurre todo en una noche. En un hospital. Un padre de
familia ha decidido desconectarse del sistema de soporte que lo mantiene con
vida, porque ya está totalmente harto de mantener la batalla contra el cáncer.
La disfuncionalidad de su familia emerge grueso. Y es tanta la ira, y la
tristeza tanta. El director es Andrew Levitas. El actor principal es Garrett Hedlund,
que, siendo músico y haciendo de músico en el filme, se tira una rolona muy conmovedora
al final. El padre es Richard Jenkins, y también salen: Anne Archer, Jessica
Brown Findlay, Amy Adams, Jessica Barden, Terrence Howard, y Jennifer Hudson.
Historias que tienen que ver con cáncer y hospitales hay memorables, en cuenta
la mágnifica Wit, con Emma Thompson, de
hace algunos años.
(Columna publicada el 22 de agosto de 2014 en Contrapoder.)



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